Bernardo Valdivieso: El Benefactor que Donó su Fortuna a la Educación en Loja
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Bernardo Valdivieso: El Benefactor que Donó su Fortuna a la Educación en Loja

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Como ecuatoriano vinculado a la ciencia y la formación académica, siempre he sentido un aprecio especial por las figuras que comprendieron que el conocimiento es el único patrimonio duradero de una sociedad. Entre ellas destaca con luz propia Bernardo Valdivieso (admirado por su generosidad civil al donar su patrimonio para fundar la educación pública en Loja). En una época colonial donde la riqueza de la tierra solía perpetuar privilegios aristocráticos cerrados, su testamento encarnó un acto de visión cívica y desprendimiento sin parangón en la historia del sur andino.


Los orígenes en la Loja colonial

Don Bernardo de Valdivieso y González Pacheco nació en la ciudad de Loja en 1745, en el seno de una de las familias más distinguidas y acaudaladas de la Real Audiencia de Quito. Fue hijo de Don Bernardo de Valdivieso y Aranda y de Doña María Pacheco y González de Ortega.

Su familia poseía vastas propiedades rurales, estancias ganaderas y haciendas en los valles templados de Catamayo y en la cuenca de Loja. Tras la muerte de sus padres y la administración disciplinada de sus bienes, Valdivieso consolidó una de las fortunas terratenientes más cuantiosas de la región. Sin embargo, a diferencia de otros hacendados de su estrato social, nunca contrajo matrimonio ni tuvo descendencia directa, dedicando su madurez a la administración prudente de sus heredades y a la observación de las carencias estructurales de su provincia.

A finales del siglo XVIII, Loja era una urbe aislada geográficamente por la cordillera andina. Los jóvenes lojanos que deseaban cursar estudios secundarios o superiores debían emprender viajes de semanas a lomo de mula hacia Quito, Lima o Cuenca, una travesía prohibitiva para la inmensa mayoría de las familias trabajadoras.


El testamento de 1805: La educación como herencia común

Consciente de su precaria salud y del declive de sus días, Bernardo Valdivieso tomó una decisión que desafió la costumbre jurídica del mayorazgo (la concentración indivisa de la riqueza familiar). El 22 de junio de 1805, redactó en Loja su testamento ante notario público.

En él estipuló que la totalidad de sus cuantiosos bienes —incluyendo sus haciendas, casas urbanas, capitales censales y rentas anuales— no pasaran a parientes lejanos para el lucro privado, sino que se constituyeran en un fondo perpetuo administrado por el Cabildo para fundar y sostener un colegio de educación secundaria y superior para la juventud de Loja:

“Declaro por mis universales herederos a las benditas almas del Purgatorio, con la expresa condición de que mis bienes se apliquen al establecimiento y dotación perpetua de un Colegio Seminario de primeras letras, gramática y filosofía, para la educación y beneficio de los hijos de esta ilustre ciudad de Loja.”

Pocos meses después de otorgar su testamento, Bernardo Valdivieso falleció en Loja en 1805.


El fruto de un legado: Del Colegio a la Universidad

La ejecución testamentaria enfrentó largos litigios burocráticos promovidos por albaceas y parientes coloniales. No obstante, la férrea voluntad de los ciudadanos lojanos logró hacer cumplir el mandato del benefactor.

En 1826, el Libertador Simón Bolívar decretó oficialmente la formalización del colegio, que abrió sus puertas con el nombre de su mecenas: el histórico Colegio Bernardo Valdivieso. A lo largo de los siglos XIX y XX, esta institución se convirtió en el principal motor intelectual del Austro ecuatoriano.

Por sus aulas pasaron figuras que forjaron la identidad jurídica, literaria y científica de la nación:

  • Matilde Hidalgo de Procel, la primera mujer en Latinoamérica en graduarse de bachiller (precisamente en el Colegio Bernardo Valdivieso en 1913), primera médica del Ecuador y pionera del voto femenino en el continente.
  • El escritor y ensayista Benjamín Carrión, fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
  • El historiador y jurista Pío Jaramillo Alvarado.

Asimismo, de las cátedras superiores del Bernardo Valdivieso nació a fines del siglo XIX la Facultad de Jurisprudencia que dio origen a la Universidad Nacional de Loja (UNL), la segunda universidad más antigua del país.


Lo que nos enseña su memoria

Al reflexionar sobre la figura de Bernardo Valdivieso, rescato una enseñanza cívica fundamental: la verdadera nobleza no se define por los títulos herdados ni por la extensión de las haciendas acumuladas, sino por la capacidad de sembrar oportunidades educativas para generaciones que jamás conoceremos en persona.


Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Wikipedia: Bernardo Valdivieso
    Perfil histórico que resume su biografía, las disposiciones testamentarias de 1805 y la evolución institucional del Colegio Bernardo Valdivieso en Loja.
  2. Wikipedia: Colegio Bernardo Valdivieso
    Reseña documental sobre el impacto del legado de Valdivieso en el desarrollo educativo, la ciencia y la cultura del sur del Ecuador.